Museo del Transporte de Madrid (EMT)
Concurso. 3er Premio
2026
Arquitectos: Ignacio Borrego, Carlos Chacón y José de Villar
Colaboradores: Marina Morgan y Álvaro Quintanar
Visualizaciones: Glassred Studio
Ubicación: Nuevo Mahou-Calderón, Madrid
Superficie: 8.849 m2
Promotor: Empresa Municipal de Transporte de Madrid
UN MUSEO SIN MUROS
¿Se puede construir un museo abierto a la ciudad y a sus ciudadanos? En 1947, André Malraux se preguntaba cómo sería un Museo sin Muros. En su texto desarrollaba la idea de cómo los objetos cotidianos para sus contemporáneos devenían en símbolos que acentuaban los espacios museísticos que transforman la naturaleza de los objetos exhibidos, los revalorizan para la sociedad, pero a cambio los alejan de la vida ordinaria de los ciudadanos. Imaginemos una Biblioteca Nacional con acceso libre o un Museo del Prado transparente a su entorno urbano.
Entendemos que un museo para la historia del transporte público de Madrid podría mostrarse al exterior y formar parte de la vida de la calle. Un museo que no atesora obras de arte, sino un patrimonio que forma parte de nosotros, de nuestra memoria. Se trata de un lugar para para conservar y conocer la historia que pertenece a la vida de esta ciudad, a sus calles y a sus habitantes, y al mismo tiempo un espacio para recordar la historia de nuestras familias y nuestra cultura. Nuestra propuesta para albergar estos vehículos que han sido parte importante de nuestra cotidianeidad se aleja del concepto de museo exclusivo para ser inclusivo por tanto entendemos que debe permanecer en contacto con el barrio en el que se ubica y por extensión a toda la ciudad. Su envolvente se abre transparente a nivel de la calle y ofrece este bien cultural protegido por un acogedor voladizo perimetral.
UN UMBRAL ENTRE LA CIUDAD Y LA RIBERA
Nos encontramos en un atractivo emplazamiento urbano junto al río Manzanares. Esta doble condición, entre el tejido urbano y el parque lineal de Madrid Río convierte a este museo permeable en un espacio de transición que quiere formar parte del espacio verde de la ribera. De esta manera, el Museo de la EMT supondría, además de un centro de cultura entorno al transporte colectivo, un umbráculo que extendería el alcance de los espacios verdes hasta la vía pública. El arbolado del parque alcanzará un mayor porte en un futuro cercano y contribuirá a que este museo sea una prolongación de sus copas y dejando libre la parte baja y en sombra bajo ellas.
UN MUSEO QUE NUNCA CIERRA
La sala principal que acoge la colección visitable de autobuses es el corazón del museo. Las diferentes partes del programa del museo se organizan alrededor de ella. Esta sala se encuentra en planta baja en continuidad con la calle y el parque, y gracias a su doble altura es visible tanto desde la calle como desde la planta superior. La visita al museo, al estar abierto a la ciudad, comienza antes de entrar, y es posible disfrutar de la exposición de autobuses a cualquier hora y cualquier día del año porque se puede caminar alrededor libremente. Una vez en el interior nos encontramos con el control de acceso y con el inicio del recorrido museístico que consiste en un itinerario en dos niveles que enriquece la experiencia al poder observar los autobuses desde cerca, desde dentro, y también desde arriba a lo largo de las pasarelas que a su vez dan servicio al resto de usos previstos en la planta superior.
El acceso tanto al edificio como a la sala principal es intuitivo y directo porque los autobuses expuestos se encuentran siempre a la vista de los visitantes. La visita comenzaría al nivel de los autobuses y continuaría a través de una escalera que permite deshacer el recorrido en un nivel superior. El acceso a las áreas adicionales del museo se encuentra en la planta principal accesible a través de escaleras y ascensores desde el vestíbulo. La planta principal dispone los usos más abiertos y continuos en la parte occidental abierta hacia la ribera y la parte
de usos más compartimentados están orientados hacia el lado más urbano en el Este. La altura elevada de esta planta establece una relación más directa y amable con Madrid Río, ya que ésta se encuentra elevada respecto al solar también unos 6m aproximadamente. De esta manera el programa de la planta principal se situará a la altura de la ribera. El anillo de usos de la planta principal contempla desde arriba tanto el exterior como la exposición central de autobuses. De esta manera la colección de autobuses está presente en todas las estancias del museo. Esta organización permite independizar de forma sencilla la apertura y cierre de los distintas partes del programa sin afectar al resto. Bajo rasante se ubica el programa de necesidades que no requiere necesariamente de una relación directa con el entorno o que incluso se beneficia de su aislamiento. La colección de autobuses no visitable, algunos usos específicos del museo que podrían beneficiarse de su oscurecimiento (actividades virtuales, simuladores o algunas exposiciones) e instalaciones formarían parte de este nivel inferior.
UNA ENVOLVENTE VARIABLE
La sala principal de autobuses que incluye la zona de entrada es un espacio de doble altura climáticamente independiente. Sus grandes dimensiones en superficie y altura invitan a que sea un espacio atemperado mediante un suelo radiante que proporcione condiciones de confort a la parte inferior mientras que el resto del volumen se mantenga semi acondicionado. Esto reducirá los costes de climatización tanto en invierno como en verano. La planta principal es un anillo con doble orientación hacia el exterior y hacia el espacio central de la exposición de autobuses. De esta manera la colección principal de autobuses tendrá presencia en todos los usos del museo. La iluminación de la sala central está proporcionada y controlada a través de algunos lucernarios en la cubierta garantizando la luz natural, pero reduciendo el recalentamiento en el periodo estival. En cuanto al resto de las salas en el nivel superior que están expuestas al exterior en todas las orientaciones, disponen de estores verticales enrollables que se pueden extender para proteger la fachada con una sombra que crea un colchón de aire ventilado. Esto puede suceder según las horas del día, especialmente en el final del día en verano en las orientaciones de poniente, pero también de forma automatizada según el paso de las nubes para garantizar la máxima iluminación natural, calidad espacial y evitar recalentamiento por el efecto invernadero. La relación entre el programa en el anillo perimetral de planta principal en torno al patio central de exposiciones de autobuses permite en épocas cálidas una ventilación cruzada en todas las salas utilizando los lucernarios como chimeneas de aire más cálido
UNA ESTRUCTURA ÚNICA
Si leemos este emplazamiento como transición entre un ámbito natural y uno urbano, y atendemos a la forma rectangular del solar aparece un orden claro. Sin embargo, el trazado de los giros de los autobuses introduce una pauta geométrica adicional que debe ser integrado en un único sistema espacial. Una parrilla bidireccional de vigas de canto organiza una estructura espacial que libera un espacio diáfano. De ella descuelga el forjado de la planta principal. Tan solo llega al suelo una serie de pilares que permite la permeabilidad de vistas, visitantes y
autobuses.
La estructura de las vigas y los forjados se propone de madera laminada para aligerar y agilizar su ejecución industrializada además de contribuir a la reducción de su impacto medioambiental. Se pretende así mismo que la madera otorgue cierta calidez a la luz que atraviese los lucernarios de la cubierta sobre un interior donde los autobuses son los protagonistas. Los pilares y tensores de planta principal se prevén metálicos para hacer viable su ejecución con dimensiones esbeltas que permitan la continuidad de la planta y su continuidad con el exterior.
UNA INTERVENCIÓN CIRCULAR
La estructura propuesta tiene un bajo impacto medioambiental por varios motivos. Por un lado, la ejecución de la gran mayoría de los elementos estructurales y particiones de madera supone un saldo positivo en el cómputo de la huella de carbono. El resto de elementos metálicos tienen un impacto mayor pero son reutilizables y reciclables. La estructura sobre rasante es fácilmente desmontable y reutilizable. Sin embargo, no es la materialidad la única apuesta sostenible, sino la geometría genérica que se adapta con versatilidad a otros usos. El Museo para la EMT se aloja en una gran estructura diáfana que por su amplitud y diafanidad se puede adaptar a otros usos sin modificaciones importantes. Esta misma estructura espacial permite acoger por ejemplo un polideportivo con las pistas en el espacio central y salas de gimnasios y otros usos en la planta superior. En una valoración de la sostenibilidad de una construcción se debe considerar no solo el impacto de su ejecución y mantenimiento, sino su capacidad de adaptarse a nuevos usos y evitar por lo tanto futuras intervenciones que aumenten el impacto medioambiental. La gran cubierta supone una protección al espacio interior que puede ser colonizada por placas solares térmicas y fundamentalmente fotovoltaicas que contribuyan al suministro energético para que el edificio pueda tener un consumo nulo.